El diámetro de tu mundo

La gente puede considerarte un perdedor, cuando realmente eres un ganador nato y son ellos los perdedores. En tu pequeño mundo, eso puede ser un fastidio si valoras lo que te digan los demás más que tu propia opinión.

También ocurre lo contrario.

La gente puede considerarte un ganador, cuando realmente lo único que has hecho en tu vida es perder y perder. Dignidad, vergüenza, decencia y raciocinio. Tu mundo puede ser grande, pero está desierto de vida y de autenticidad. Es, en verdad, pequeño.

Todos nosotros sabemos el diámetro de nuestro personal mundo. A veces es demasiado pequeño y te sientes solo. Otras veces adorarías esa soledad desde tu mundo inmenso. La clave es ver qué habitantes hay en tu mundo. Qué tipo de gente habita tu ecosistema. Por ejemplo, hay muchas, pero muchas personas que evalúan a los demás por el dinero que tienen en el banco, cuando ellos pueden presumir de  holgadas cuentas corrientes con dinero ganado en trabajos de gentuza realizados para hombres- reptil, la peor de las gentuzas. Tendrás que ver si tú, como dueño de tu mundo admites como rey absoluto de tu microplaneta a toda esa gente.

En la tierra de los zumbados, la gente tiene una jodida tendencia a juzgar todo y eso resulta del todo indignante si tu modo de vida es diferente al suyo. En nosotros está que nos afecte su puta forma de vida o no. Existen personas que nos ganamos día a día el derecho a ser felices, a no pasar por el aro de personas, sistemas, situaciones o costumbres enfermas. Personas que no somos los típicos que seguimos la corriente, que no somos los que decimos que sí a todo y que no vamos por la vida aparentando lo que no somos. Personas que no queremos perder la libertad de decidir qué o a quién queremos en nuestro territorio.

Todo esto parte de algo que viví. Mi impacto vino hace poco, al conocer una forma de vida espectacular, más sencilla y más digna que todas las que había podido ver antes en todos los años que llevo andados en este planeta. Era esa vida la que hubieran juzgado esos cabrones como inútil desde sus posiciones de hombres lagarto y era también, precisamente esa vida, la más feliz que había visto nunca. Sencillez, grandeza sin aspavientos, vivir con lo básico, en la humildad. No tener cosas que no necesitas. No disponer de basura que no te hace falta para vivir. Fuera mierdas. Andar y disfrutar, andar hasta sacar fibra en todo tu cuerpo. Fijarse en la cosas curiosas de la vida, no tragar televisión, no hablar con gente tóxica, no juzgar a nadie por ser como es. Fluir en un mundo en donde nadie fluye. Vivir y pararte a vivir ajustando el diámetro de tu mundo y amoldándolo a ti.

Hay personas que se ganan la felicidad día a día sin dinero. Se puede hacer. Solo tienes que intentar ver otro punto de vista, intentar acercarte a la idea de felicidad que te gustaría tener, intentar ver que tu mundo puede ser todo lo grande o todo lo pequeño que tu quieras pero tienes que ser feliz en él. De lo contrario, quizás sea el momento de ampliar o reducir el diámetro de ese  microplaneta, de ese, tu territorio, y quizá también tengas que ponerte manos a la obra a la hora de echar a gente de tu mini-mundo o empezar a llamar a gente para que venga a vivir allí contigo.

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