La fiesta de los bifrontes

El bifrontismo es el acto de leer palabras de izquierda a derecha o de derecha a izquierda y tener dos significados distintos. Las personas son también bifrontes aunque no lo sepan. Realizamos actos, y depende de cómo los leamos, significarán una cosa u otra.

Lamina y animal son dos ejemplos. Un animal siempre impresiona verlo, una forma de vida distinta de ti, otra especie, una curiosidad, ¿hasta qué punto será inteligente? ¿Me entenderá? Hace poco vi una lámina en el bolso de huesitos que llevaba apuntadas cosas en inglés para ir repasándolas en momentos de asueto, algo que me creó también fascinación en su sencillez. Lamina y animal, se conocieron en una fiesta bifrontista y jamás se separaron.

Existe el oído y, leído desde el otro lado, el odio. A veces oyes cosas que odias, u odias esperar oir cosas que jamás oyes. Las personas protagonizamos escenas bifrontistas en la película de nuestra vida, sin darnos cuenta, sin saber que estamos haciendo una virtuosidad de la lengua en directo. Muchas de las cosas asombrosas que hacemos ni nos damos cuenta que las hacemos.

Te estás haciendo un arroz y piensas en aquella jefa que era una zorra y ahí tienes dos bifrontes más. Y cambias el chip y quieres llevar a huesitos a Roma y hacer el Amor con ella y luego bajar a cenar en ese universo paralelo de Ratatouille donde una ratona se dispone a anotar tu menú de degustación tras llegar al clímax mil veces.Y aquí seguimos Erre que erre en nuestro bifrontismo, sabiendo que la eme y la efe también lo son, sabiendo que este curioso juego también trasciende idiomas, como la nada en catalán que es res y existe ser, en castellano antes de ese idioma aprender.

Como adán y eva muchos humanos miran la vida y se encuentran que se les escapa de las manos como un ave y se encuentra, la nada, ese mencionado res. También rama y amar son bifrontistas y tú te acercas a ellas cuando estás en pareja y eres el fruto de su rama y ella el fruto de la tuya.

En el mundo somos todos números, tenemos nuestro DNI y nuestro NIF, otra bifronte con FIN, pero éstas están relacionadas en ese futuro distópico que llama a esa puerta que nos da miedo abrir cuando en realidad nosotros ni llegamos al picaporte y no tenemos capacidad de decidir si abrimos o no esa puerta a no ser que hagamos todos una gran torre y afrontemos el reto de cerrarla entre todos.

Las palabras también pueden tener el mismo significado desde una y otra dirección, como «rajar» pero esas palabras ya no se llaman bifrontes se llaman palíndromos, que también es una palabra que me gusta, dicho sea de paso.

Cuando rajas algo ya nunca volverá a ser igual, lo leas desde donde lo leas. También aquel que ama lo hace desde el derecho y desde el revés. Aquel que ama usa su momento palindromo siempre que ese amor sea verdadero y eso lo sientes porque tú flotas cuando lo sientes, tú no andas, vuelas como un ave y te lo encuentras todo, ves láminas de fascinación y sabes que si fueses un animal la seguirías buscando dentro de tu especie porque ella existiría para ti también en ese mundo. Para encontrar a esa persona tendrás tu propio radar desde un lado o desde otro. Seréis los adan y eva de vuestro mundo, seréis Roma entera y os haréis amigos de los ratones de vuestro encantador Ratatouille. Seréis la misma rama, el mismo NIF y jamás tendréis FIN. Seguiréis bailando por siempre en la fiesta de los bifrontes en donde os conocisteis.

 

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