Los hombres-mascota

Hombre mascota miraba a su compañero recepcionista con una mirada entre lo lumpen y lo ausente. El compañero hablaba con cierto desparpajo y hombre-mascota apenas movía músculo alguno cual marciano de la invasión de los ultracuerpos, solo que este ultracuerpo era bastante infraser.

Existen cientos de hombres-mascota que siguen los dictados de sus compañeros-amos de forma estúpida. Quizá algún día despierten y se conviertan en hombres de verdad o quizá sólo despierten para caer de nuevo en su mascotismo y sólo cambien de dueño. Los hombres-mascota buscarán amos en sus trabajos, sus relaciones, sus familias y sus amigos. Nunca dirán que esa boca es suya aunque se la estén partiendo. Nunca dirán que ese es su plato predilecto aunque tengan hambre y puedan tenerlo entre sus fauces de forma fácil. Callarán y callarán. Vivirán callando.

Los cabrones que dirigen el mundo desean que tú seas un gran hombre-mascota. Que no le digas ni mú al psicópata de su jefe. Que te calles ante las tropelías morales de tu pareja desfasada por un mundo que le exige ser algo que no es, que tragues desaires familiares por ese respeto mal entendido como necesario en la ofensa continua y que seas fiel en la amistad a gente que ni te llena ni te necesita.

Ellos quieren fomentar el mascotismo global y tú al final estallarás en alcohol, drogas, excesos o depresiones y no te pararás a pensar que los hombres-mascota son una puta plaga diseñada y perfectamente dirigida por esos sociópatas enfermos que dirigen bancos, gobiernos, compañías petrolíferas, nucleares, eléctricas y megacorporaciones militares, alimenticias e industriales. Todos esos mafiosos de libro quieren que tú seas realmente su mascota, quieren ser tu verdadero amo sin que lo percibas, que ya estés acostumbrado a serlo, como el recepcionista que ahí seguía mirando a su compañero como si fuese una tortuga al sol.

La plaga de los hombres-mascota está ahí fuera, en la calle. Algunos no serán tan evidentes como ese recepcionista del ultracuerpo infraser, parecerá gente común, pero usted debe ver más allá de su piel pachona. Deberá ver que cada vez que calla de forma gratuita, es su mascotismo el que hace Shhhhhhhh con el dedo indice en los labios de esa boca partida.

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