El árbol de los fantasmas de pacman

Soy de ambientillos y de videojuegos retro y hace poco me sobrevino la loquísima pregunta de qué demonios hacen los fantasmas del pacman en sus ratos libres, cuando no se los están intentando comer en alguno de los tugurios infectos y oscuros llenos de pastillas que suelen frecuentar para cazarles a ritmo de musica dance.

Y me topé con el árbol en donde reposan en sus ratos libres. Y ahí imaginé su ambientillo.

Todos de risas continuas metiéndose los unos con los otros, los tios intentando llevarse a la fantasma rosa a la cama, mientras que intentan organizar alguna partida de mus con el fantasma gris, el jodido traidor que ayuda a los pacman, ahí conspirando, con el objetivo de hacer que pague él la ronda de cubatas entre cerezas y plátanos bioluminiscentes. Imagino también ese ambientillo de los fantasmas acojonándose entre si, en plan susticos de batman pero de mejor rollo, y acercándose de manera cobardica sólo por tocar la moral y no dejar dormir.

Imagino ese árbol en plan 13 rue del percebe, cada uno con su historia. El fantasma rojo con un turbio asunto de tráfico de éxtasis esperando que le llamen para ir a cerrar el trato, el fantasma azul grabando psicofonías escuchando programas de misterio y apretándose los cascos para que la información se le grabe a fuego en su cerebelo y el fantasma naranja leyendo el marca y maldiciendo las primeras dieciocho páginas en las que solo hablan del real mandril. La buena fantasma rosa buscando nuevo arbol en internet con su nuevo móvil porque sus vecinos son unos impresentables, y de repente se plantan unos fantasmas narcotraficantes a saldar cuentas con el fantasma rojo que huye de forma infame de un salto. Suben por las escaleras y mueren del susto porque sale el azul con un traje de hechicero a lo mago felix pero en chusco y el naranja de repente grita gol del atleti en pleno éxtasis. La rosa termina apagando el movil, se abre un helado fantasmico que traga con gran gusto y huye hacia los bosques en donde otros bestiales ambientillos fantasmiles de similares características y colores le esperan en ese mundo de espectros y pacmans en el que siempre acaban encontrándose en el mismo sitio: los laberintos llenos de soma.

Foto: @terryfan

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