El volumen de un corazón

(x2 + 9/4y2 + z2 – 1)3 – x2z3 – 9/80y2z3 = 0

Si, esto es una inmensa fórmula matemática que no hay dios que se la trague. Una de esas que aparecían en los exámenes de perturbados que nos ponían siendo unos chavalines y que nos ponían de los nervios. Pero resulta que no es una cualquiera. Representa matemáticamente el volumen exacto de la forma de un corazón tal y como la conocemos en occidente, con sus curvas, sus superficies curvas cóncavas y convexas, con la complejidad que solo la geometría más pura puede proporcionar. Es ese corazón que palpita, un día palpitó o sin duda palpitará por alguien que conoces, conociste, sigues conociendo o no conoces aún.

Me parece fascinante que en unas series de números y letras a todas luces frías y aburridas se esconda una figura matemática que llega a imprimir tantos sentimientos como el corazón. Se usa, se quiere usar y cuando se usa siempre significa algo, marca momentos, estás por encima de lo que consideras cursi porque quizá lo cursi es no ser cursi alguna vez.

En los programas de mensajería estos iconos con sus curvas y sus vivarachos colores sustituyen a los besos que se deberían de poder dar en el momento y que no se pueden dar por culpa de la puta distancia, de no poder vivir todo lo que quisieras con tu pareja o de no poder disponer de una casa para poder invitarla y ser feliz con ella en su universo interior. Sustituye muchas bocanadas de aire, susurros, miradas que hacen volar, que devoran almas, que se acompañan de caricias por las que merece la pena existir. En verdad jamás lo sustituye pero tendemos a pensar que lo hace para poder entender mejor la realidad que nos rodea y en ocasiones tolerar la realidad.

Esos corazones a veces son el último recurso para expresar lo mucho que te gustaría estar allí con tu pareja, quizás ese último hálito antes de irse a la cama o quizá solo se comparta un momentillo corazonil viendo una serie juntos en la distancia. Cientos de millones de corazones viajando bit a bit, bocanada a bocanada, pulsación a pulsación táctil en una inmensa danza de ecuaciones yendo y viniendo por la nube. Ecuaciones viajantes representando una figura geométrica de volumen perfectamente definido que es mucho más que un simple modelo tridimensional para muchísima gente. Es la evocación de un mundo mejor que debería ser más accesible, que debería ser real en el aquí y ahora, que necesitas vivir y no puedes y has de aferrarte a una ecuación en forma de curvas cursis porque es lo único que te queda cuando todas las palabras están dichas en la distancia.

 

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