Ingravidos ochos psicodélicos

Ayer fue el día de los dos ochos, ciertamente especial para todos aquellos que amamos el concepto de infinito. Dentro de nuestra vida tenemos momentos en los que soñamos con mundos perfectos, con increíbles y preciosos planetas a los que vamos flotando ingrávidos en gigantescas naves espaciales al atardecer de cualquier día. Los colores que vemos por las ventanas forman un espectáculo psicodélico del cosmos que parece concebido solo para que lo veamos nosotros porque se ve que solo nosotros somos capaces de apreciarlo.

Soñamos con esos planetas en donde la justicia y la belleza nos esperan a nuestra llegada, en donde el hombre está en equilibrio con la naturaleza y no la está destrozando ni machacando. Planetas en donde miramos por la ventana y antes de llegar vemos inmensas canicas azules como en las pantallas de Star Trek, brillando y girando a toda hostia por el espacio en un infinito movimiento de baile estelar en donde nosotros somos invitados a una fiesta que seguirá celebrándose cuando la humanidad sea solo polvo y arcilla.

Imagino, como escritor, el momento del despegue, el momento del paso de gravedad normal a gravedad cero. Todo flota a mi alrededor en un momento único de quietud. Silencio sin gravedad. Partimos de la tierra en dirección a Nova-2. Los objetos se levantan y quedan suspendidos en el éter y mi alma surca el abismo de las maravillas visuales al ver como la foto de mi novia huesitos gira lentamente. Me quito el cinturón y floto hasta cogerla, protagonizo mi momento ventana y observo también cómo nos persigue otra nave con la técnica de la invisibilidad. Hay algo en todo eso que rompe mi mundo ensoñador porque parece que no hay alerta de ningún tipo y solo lo percibo yo. Nos están siguiendo y no tengo manera de saber qué está pasando. Quizá pueda ser tecnología de Nova-2 que monitoriza a esos señores que vienen a su planeta intentando escanear y conocer nuestras intenciones. Una gran luz verde a través de la ventana y todos estamos paralizados.

Las exclusas se abren y aparecen unos seres de tremendo aspecto. Me aferro a la foto de huesitos y espero con toda mi alma a que todo esto pase. No me quitarán mi foto.

Deja una respuesta