La ecuación que quieres en tu vida

Tú sabrás cómo quieres que sea tu examen.

Tú sabrás si quieres quebrados, putas raíces cuadradas, raíces cúbicas e inmensos bocadillos de paréntesis llenos de problemas.

Tú sabrás hasta donde estás dispuesto a aguantar a ese profesor hijo de puta que te pone un ejercicio de enfermos en la pizarra. Sobre todo porque tú eres tu propio profesor y también eres el alumno. Tú pones el problema y tú lo resuelves.

Vivimos inmersos en una vida en la que los perturbados campan a sus anchas, tan felices y tan contentos en su mundo en donde nadie cuenta contigo para nada y todos van a lo suyo. Tú sabrás lo que quieres que te afecte todo ese mundo de parásitos y alienígenas con ganas de chafarte el día. Tú sabrás hasta donde eres capaz de tolerar y de tener paciencia con ellos.

Si revientas, cámbialo todo.

Si fuiste previsor, sigue en guardia con tu previsión. Sé tu hombre del tiempo, que no te llueva sin llevar paraguas. Fuerza y lucha. Tus ganas de vivir por encima de sus ganas de joder.

Si ves que no puedes más, mándalo todo a la mierda. Cambia de vida. Lucha por hacerlo. Te encontrarás que ni el profesor era tan hijo de puta ni para el alumno era tan difícil la ecuación. La clave eras tú. Y siempre será así.

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