Allí dentro

El caracol se mete dentro de su conchita y ahí nadie le dice nada, nada le perturba. No es un animal muy listo, tiene poco recorrido en la vida y es indefenso como un alma cándida. Todos le pueden pisar, todos tienen para él violencia, calamidad y destrucción.

Pero él sigue viviendo sabiendo todo esto y de momento se salva avanzando poco a poco, con su pequeña y humilde casa a la espalda. No tiene nada, salvo protegerse y buscar el calor de su propio cuerpo.

Lo que los demás no saben es que el caracol puede llegar a ser jodidamente feliz allí dentro.

 

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