Expectativas en tu comida

A veces eres un plato principal, otras un entremés, otras el postre y otras veces no llegas ni a aperitivo. En un mundo en el que el lobo es un hombre para el lobo, todos somos destinatarios de un orden de prioridad e importancia que a veces gusta y a veces no.

La necesidad de atención, la necesidad de amor, de reconocimiento, de gratitud o simplemente de que te hagan puto caso alguna vez es algo que puede resultar frustrante si los acontecimientos no transcurren según tus jodidas expectativas.

Esas expectativas son tus enemigas. Eres tú el que tiene que cocinar y no otros. Eres tú el que elige qué plato eres y qué plato te vas a querer comer. Tú eliges qué quieres comer pero jamás podrás controlar lo que comen los demás.

Saber eso te puede ahorrar muchos disgustos.

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