Nuestro wifi

 

En un mundo en el que nunca he tenido cobertura con nadie, en donde los palitos siempre palidecían en la pantalla de mi corazón, me sorprendo cada día con esa señal tan potente que me avisa con anterioridad de algo que vas a decir.

Es una sensación pura, inmediata, instantánea, fugaz y potente, dulce y tierna, que tiene una relación de simbiosis con la que tú recibes en el mismo momento. Somos parte de un sistema de comunicación único similar a dos supernovas cantándose a cientos de kilómetros, amándose a distancia en el firmamento.

Es asombroso nuestro caso. Un hombre y una mujer conectados por una señal invisible que se hace física a través de nuestras pieles al tocarse, de nuestros labios al besarse y de nuestras mentes al disfrutar de la vida de la misma manera. Las palabras fluyen a la vez por nuestras almas, las ideas se asocian a la misma velocidad fluyendo como cuando nuestras manos se quieren y nuestros cuerpos se gozan en la cama.

Nuestro wifi es el gran amor de esta dimensión. 

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