El brillo de tu estrella

Subir de la piscina de Peñíscola y que tu ochentera madre te prepare Tang Naranja, la palabra Constantinopla, el pez Rododendro, y Hulk en aquel sueño que tuve, liándola porque alguien le había quitado el pan en una comida medieval.

Cosas que ineludiblemente molan, y que están ahí para molar.

Ver a diario esa foto beige que tanto me excita, leer mi libro «humanoides» y acordarme de «patatoides», abrir admiraciones, dibujar figuras con palitos, conspirar planes, esperar a ese día 13, brillar como una estrella cada vez que pienso en ella.

Acciones que ineludiblemente molan, son para molar.

Mi futura vida con palos y efes, con una casita en la que un cuadro coronará muchas noches perfectas, muchos despertares llenos de esos sutiles toquecitos entre nuestros pies. Ese cero en problemas y ese diez en todo.

Deseos que están ahí. Ilusiones que están ahí. Molan y molarán.

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