El limón de tu cocacola

Durante miles de comidas absurdas he estado quitando la rodaja de limón de mi coca-cola. No es que me moleste, es que simplemente me perturba y no le veo utilidad ninguna. Ya es suficiente con no saber qué lleva ese líquido negro como para encima aumentar el pH. Todos se lo ponen y yo siempre tengo que ir quitándolo y creando charcos ácidos en las servilletas.

Siempre lo he quitado. Siempre. Hasta que llegó ella el otro día y me lo quitó. Ella me quitó el limón de mi coca-cola. Me quedé a nivel interior, en la cueva de mi pingüino, totalmente en shock.

Le pregunté que por qué lo había quitado. Y me respondió que era porque sabía que a mí no me gustaba. Tan simple, tan directo. Tan fácil. Pero nadie jamás lo había hecho. Nadie había puesto de su parte en algo tan personal y tan evidente. Me emocioné y, en la cueva, me marqué lloros de magdalena. Pero nadie se dio cuenta. Parecía un detalle estúpido lo del limón, pero joder, no lo era.

Busca quien te quite las rodajas de limón que no quieras en tu vida.

Busca a esa persona y come siempre con ella.

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