Los difíciles taquiones

El tiempo está formado teóricamente por taquiones. Una coordenada bestial, un eterno y absurdo pliegue continuo de la malla en donde hacemos el ganso sin parar, ese monstruo de ecuaciones y geometrías violentas que no entra en el espacio cognitivo de los humanos, ese paso fugaz del viento mirándote de soslayo mientras te preguntas qué cojones pasa mientras pierdes mil autobuses de repente.

Pensarlo es una locura. Hagámoslo más sencillo. Más práctico. Nuestra vida. Es mejor vivir el tiempo a tu manera, dedicando lo mejor de ti a lo que se lo merezca y a quien se lo merezca. Es tu sistema de prioridades un territorio inviolable y es él el que abandona, el que acoge, el que hace justicias e injusticias en tu vida y en la de otros, y esas prioridades devoran tu devenir, engullen tu quehacer, te llenan de placer, marcan esperanzas y desesperanzas y se nutren de tus aspiraciones. Tus prioridades delatan quién eres y donde estás dispuesto a llegar. 

La cuarta dimensión es bipolar ya que traiciona y enaltece. Traiciona porque el daño se produce en cada taquión que forma su tejido, en cada átomo vibratorio que daña el espectro que deja tu alma cuando esperas que algo pase y no pasa y no depende de ti si no de uno o varios sistemas de prioridades fostiándose entre sí. Por el contrario, la cuarta dimensión también celebra una fiesta cuando los neutrones y los protones bailan al son que marcan tus aspiraciones y la reyerta de las prioridades se queda en un sibilino partido de fútbol en el que a todos nos vale el empate.

No es fácil hablar de física cuántica.

No es fácil hablar de física.

No es fácil hablar.

No es fácil…

 

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