Los motores de mi avión

Fui para allá, me pasó todo lo que soñé y no escribí aquí

nada lo puede superar, soy todo querer, suspiro volver allí

caricia al despertar, sonrisa tan preciosa y sutil

era tan bonito, y era solo para mí.

Con esas cosas se llora al recordar lo feliz que ayer fui.

Hoy Huesitos en su isla con humedad, bizcochito in love en su madrid.

 

Nada puede parar el sentimiento de esa sala de espera

en donde transito leyendo revistas del corazón 

en el ambiente más interesante de la tierra

esperando recibir el frax de mi amor.

-Por ahíiiii, -me dijo la encantadora huesitos de recepción-

¿Bien no? -me preguntaba una tremenda huesitos oficinista-

Cambiar de tierra y sus encantadores tiempos de espera en la dimensión desconocida.

 

Sulu y la virgen María en una extraña posición

pollos con tentáculos en finales brillantes,

la señora tose en el aeropuerto, ¡huyamos!

me sorprendió ver cómo se partía

me enterneció ver que al despedirse, a por otro beso volvía

un reguero de corazones saliendo por los motores de mi avión

 

No tengo más fuerzas de escribir, necesito no estar aquí.

 

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