El isótopo de Canfranc

No tenía nada.

Quizá nunca se produciría esa llamada, quizá ese tren jamás volviese a pasar por mi estación

y mi vida fuese un Canfranc y yo su fantasma, siempre esperando.

Lo etéreo como forma de vida.

La esperanza como única forma isotópica del oxígeno.

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