Nuestro ocho

Hay ochos que son dos ceros puestos aposta sin continuidad, sin tener esa sensación de infinito puesto en pie. Son ochos tristes que deberían volver a ser ceros solitarios.

También hay ochos con ceros montados a caballito que protagonizan películas preciosas en donde todo puede ser posible. Existe un espacio y un tiempo sin fin para ellos. El universo es suyo. Son ochos felices de serlo.

Luego hay ceros que quieren subirse a otros ceros y quizá esos ceros quieren vivir sin ningún cero arriba o abajo. Son ochos que podrían ser o no, que deberían ser o no. 

Daría todo por subir a caballito a ese cero y ser el mejor ocho a su lado, y quizá no ser el típico ocho, romper las reglas porque no somos ceros normales, quizá no estar uno sobre otro, caer los dos a la vez y ser ceros de la mano montando un cochecito de dos ruedas que va hacia adelante en la difícil carretera de la vida.

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