La camara que desenfocaba el mundo

Hace poco llegó a mis manos una cámara de pasional color rojo que antaño debió sacar fotos que quizá hoy quisiera ver o no, no lo sé. La visión de su objetivo destrozado por un golpazo dios sabe cómo ni cuando, no auguraba un funcionamiento correcto y efectivamente al comprobarlo vi como la cámara a no ser que adquiriese una óptica nueva desenfocaría la vida para siempre.

Momento inspirador: vida desenfocada siempre. Algo se percibe si te acercas lo suficiente. Son las sombras de la cueva de Platón con 2 megapíxeles de potencia. Entonces hago pruebas y veo mi mano, mal, pero la veo. Veo el mundo mal, pero lo veo. Son solo colores y círculos, pero los veo. Veo la pantalla de ordenador como la de un auto-cine de verano en la que las parejas no ven nada por el vaho de las ventanas de sus coches. Veo la luz de mi flexo de escritor underground y ahí sí veo bien su forma redonda bajo la negrura espesa de la noche que atrapa a todos aquellos búhos para los que el mundo empieza a las doce de la noche. La luz de mi flexo marca la idea enfocada de mi vida cuando más desenfocada estuvo. seguir leyendo