Los hombres-mascota

Hombre mascota miraba a su compañero recepcionista con una mirada entre lo lumpen y lo ausente. El compañero hablaba con cierto desparpajo y hombre-mascota apenas movía músculo alguno cual marciano de la invasión de los ultracuerpos, solo que este ultracuerpo era bastante infraser.

Existen cientos de hombres-mascota que siguen los dictados de sus compañeros-amos de forma estúpida. Quizá algún día despierten y se conviertan en hombres de verdad o quizá sólo despierten para caer de nuevo en su mascotismo y sólo cambien de dueño. Los hombres-mascota buscarán amos en sus trabajos, sus relaciones, sus familias y sus amigos. Nunca dirán que esa boca es suya aunque se la estén partiendo. Nunca dirán que ese es su plato predilecto aunque tengan hambre y puedan tenerlo entre sus fauces de forma fácil. Callarán y callarán. Vivirán callando. seguir leyendo