Diaria Metamaravilla

Hacer el desayuno a tu novia es algo más que cocinar. Es desear que una amalgama de componentes químicos entren en ella para hacerle el bien, para que sus papilas gustativas griten tu nombre, para que la energía haga brotar de nuevo en su despertar celular a la persona a la que quieres.

No es algo que pueda explicarse simplemente con operaciones de transferencia de materia y energía como calentar o mezclar alimentos. No. Tú quieres compartir esas tostadas, ese delicioso bacon, esa tortita, o esa pieza de fruta con tu mujer, quieres que todo le siente bien, quieres que sonría aunque tenga una cara de sopa hasta el suelo y quieres que si le apetece repetir, haya para ella porque tú lo has preparado ya y ese «porsiaca» existe de manera natural porque la quieres. seguir leyendo