El subidón gomiballa

Recuerdo una de mis obsesiones de dibujos animados de la infancia como con una mezcla entre miedillo y fascinación. Era una serie norteamericana llamada «Los Gummis» protagonizada por unos osos que vivían aventuras en unos bosques en donde había unos orcos que les querían robar su brutal jugo de gomiballas. Hasta aquí todo normal. Osos tipo ewok, felices, que conspiran un mejunje que atrae a otros bichos del bosque y se lía porque todos andan detrás de lo mismo. Vale. Tolerable.

Ahí el único problema era el jugo de gomiballas. ¿Por qué? Porque era DRONGA. seguir leyendo