cambio, mapa, sombrero y gafas

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Viniste al mundo con un billete de ida y vuelta pero perdiste en el autobús el cambio, el mapa, las gafas de sol y tu sombrero. Ahora te afanas en dar vueltas buscando el mapa y el cambio sin saber que no importa ni las monedas ni el puto mapa. A ti lo que te hace falta de verdad es encontrar tu sombrero y tus gafas para que el sol no te joda una tarde magnífica.

A ella

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Elijo escribirla. Elijo no escribirla. Oye, elige bien lo que haces. Elijo que descubra cómo soy. Elijo descubrirla. Elijo pensar que hoy soy el EL de EL y ELLA. Elijo quererla tanto que mis átomos se destruyen y se recombinan instantáneamente en suspiros infinitos de la fuerza y las ganas que tienen por estar a su lado.

Elijo ser su hombre, de hecho, elegí ser su hombre antes de venir. Elijo suerte, elijo locura, elijo tremenda originalidad, elijo su manera de colgar el teléfono, elijo bacon y estilo y zapatillas pizpiretas, elijo su pelo cayendo, sus labios, y su manera de andar, elijo no quedarme con una sola cosa de su cuerpo, elijo la primera ducha, elijo patatas con nombres de los años 50, elijo caricias de vigilia. Elijo estar al borde, elijo no ver el horizonte de lo inmenso que es y llorar por ver lo que veo y por ser como soy.

Elijo no tener vergüenza. Elijo que ella me enseñe lo que ve, elijo esperar a que me diga que ella lucha, elijo estremecerme al escucharlo, elijo sentirme orgulloso y me caigo al suelo de lo bonito que fue escucharlo. Elijo ser un jodido penko, un increíble novio, un luchador inquebrantable, elijo que ella se de cuenta de eso, elijo ser un forzudo, un paciente esposo sin casarme, un loco científico, un velocirraptor, su rondador por siempre, un investigador con una erre de más, un oso, uno amoroso, un gato con las cejas con forma de triángulos, un puma en la tienda de campaña siempre con hambre, un poeta griego, un pensador épico, un superhéroe, un salvador, un protector de mi salvadora, un hombre que se la come con solo mirarla y que mata los objetivos de las cámaras cuando lo hace.

Elijo ser su Batman.

Elijo ser su hombre con todas las consecuencias, con todas las vicisitudes, conociéndola más de lo que ella se cree, más de lo que yo me creo. Elijo conocerme, elijo vida, elijo lo que me dé, elijo darla lo que soy y lo que tengo, elijo currármelo cada día como si no hubiera un jamás, elijo ser un laísta mientras hablo porque no concibo otra manera de hablar. Elijo equivocarme hablando si es para decir la verdad.

Elijo cuidarla, elijo cuidarme cuidándola, elijo ser íntegro, elijo sinceridad siempre, elijo su sinceridad, elijo ir día a día, elijo soñar en silencio, elijo respetar y razonar, siempre lo he elegido, elijo amar de verdad, como así ha sido desde el principio y sólo con ella, elijo su tiempo, elijo mi tiempo, elijo ver cómo nuestros relojes se hacen amigos, elijo besos de ventana, elijo descubrir el verdadero significado de andar.

Elijo ser y no parecer, elijo ser con ganas de ser y estar, elijo el verbo to be, elijo imaginar, elijo vivir en sus realidades, elijo invitarla a las mías, elijo ser un anfitrión de la hostia, elijo respetar cuando quiera que vaya a sus aposentos, a su isla, a su universo y a su manera de concebir el cosmos, elijo que mi territorio sea el suyo, elijo que ella me enseñe las pieles colgadas de su guarida. Elijo el color rojo, y mi número jugando con el suyo. Elijo dormir bien, elijo ser un héroe de hotel, elijo reír, elijo tortugas y cerebros, elijo a sulu con la virgen maría, elijo setas con mosquitos, elijo botones para dominar el mundo y ser una mosca en un marco de color verde con ganas de volar de acá para allá. Elijo la ciencia ficción y elijo no querer ficción.

Elijo disfrutar de nuestra propia dimensión. Elijo que esta vida, que es la única que tengo, sea para vivir en un mundo con ella, no sin ella, con ella. Elijo sabiendo que la vida es dura, pero yo elijo todo esto porque lo que me está pasando es increíble.

La elijo a ella. 

 

Tic vs Tac

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Apenas sabemos.

Apenas llegamos a atisbar lo que realmente ocurre. Nadie nos lo dirá. Así es el tic pegándose con el tac.

Supuestamente, sólo podemos esperar que los universos de las personas correctas muestren pronto un conjunto disjunto en cuya intersección está aquello que buscas, esperas, deseas o necesitas, pero tenemos que poner de nuestra parte para que eso se produzca. Si nos detenemos en el oasis del desierto de las dudas esperando a que los universos se conozcan, se liguen y se acuesten estamos bien jodidos.

Porque no puedo saber qué hay más allá del oasis o si el oasis no termina y el mal es un espejismo, o si todo es una prueba de los señores de los relojes que se seguirían sobrando conmigo. Si es así, también estamos bien jodidos.

Apenas sabemos pero no podemos detenernos y eso es lo único que el tic y el tac podrán decir tras darse de hostias en el hospital.

Los difíciles taquiones

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El tiempo está formado teóricamente por taquiones. Una coordenada bestial, un eterno y absurdo pliegue continuo de la malla en donde hacemos el ganso sin parar, ese monstruo de ecuaciones y geometrías violentas que no entra en el espacio cognitivo de los humanos, ese paso fugaz del viento mirándote de soslayo mientras te preguntas qué cojones pasa mientras pierdes mil autobuses de repente.

Pensarlo es una locura. Hagámoslo más sencillo. Más práctico. Nuestra vida. Es mejor vivir el tiempo a tu manera, dedicando lo mejor de ti a lo que se lo merezca y a quien se lo merezca. Es tu sistema de prioridades un territorio inviolable y es él el que abandona, el que acoge, el que hace justicias e injusticias en tu vida y en la de otros, y esas prioridades devoran tu devenir, engullen tu quehacer, te llenan de placer, marcan esperanzas y desesperanzas y se nutren de tus aspiraciones. Tus prioridades delatan quién eres y donde estás dispuesto a llegar. 

La cuarta dimensión es bipolar ya que traiciona y enaltece. Traiciona porque el daño se produce en cada taquión que forma su tejido, en cada átomo vibratorio que daña el espectro que deja tu alma cuando esperas que algo pase y no pasa y no depende de ti si no de uno o varios sistemas de prioridades fostiándose entre sí. Por el contrario, la cuarta dimensión también celebra una fiesta cuando los neutrones y los protones bailan al son que marcan tus aspiraciones y la reyerta de las prioridades se queda en un sibilino partido de fútbol en el que a todos nos vale el empate.

No es fácil hablar de física cuántica.

No es fácil hablar de física.

No es fácil hablar.

No es fácil…

 

Mi radar de perturbados

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Hay gente que da miedo y lo que realmente acojona es que suelen estar muy bien escondidos en una sociedad de perturbados, igual que el típico madelman en una fiesta de geypermanes. Pero yo los reconozco, tengo un radar para ellos. Los veo. Están ahí.

Son esas señoras que se ponen una bolsa de plástico en la cabeza y van en pantuflas por la calle y preguntan en los chinos si tienen carne picada, o son los señores mayores jubilados y medio locos que van tirando de los plásticos de los contenedores “por si hay algo”. Dan miedo los que la lían en las consultas médicas con quién da la vez. Dan miedo los infra-quiosqueros del rastro, capaces de venderte una baraja de cartas del un, dos, tres, decrépita por 25 euros sin despeinarse creyendo que es “lo más”. Dan miedo las mujeres que se compran zapatos y luego no se los ponen y dan miedo esos padres destroyer de treinta y tantos que fantasean con pillar un euro perdido en los carritos del Auchán.

A mí particularmente me dan miedo muy pocas cosas pero tengo que reconocer que hay algo en mi familia que me perturba, mi tía Mari, que piensa que no existen ni los extraterrestres, ni los planetas, NI LAS ESTRELLAS. ¿Qué verá ella por la noche? Mari es como Timón en el rey león, ella ve luciernagas y aquí no se hable más.

Ella es de las que te rompe el radar porque le da igual lo que le digas, de verdad, no existen las estrellas y punto.